Se acercan unas fechas, gastronómicamente hablando, pletóricas y completas.
Las mesas de las casas se llenan de comida en un despilfarro grastronomico incoherente, sobre todo en este momento critico de la economía.
Pero no soy yo quien para criticar los excesos de nadie, valgame la salud y el respeto por los demás ante todo.
Simplemente en estas fechas como en otras podemos vigilar un poquito los gastos, y aquí doy unas pautas, el que las quiera seguir, perfecto y al que le parezca mal que me lo haga saber, puedo estar perfectamente equivocado, sólo faltaba.
Por ejemplo;
Comprar con antelación, los precios aumentan a medida que se acercan las fechas. Si vamos a poner langostinos, son congelados, da igual estén congelados un mes que dos, no se si se me entiende lo que pretendo decir
.
Planificar el menú tiempo atrás, esto nos permitirá saber que comprar y comparar precios.
Las sobras, no los restos, no es lo mismo, se pueden aprovechar para elaborar algún plato de esa misma semana para la comida diaria o la cena, claro.
No nos vayamos a foies y productos de fuera de nuestro radio de acción, cada uno tenemos en nuestra zona productos que no deben desmerecer a ninguna "delicatessen", y además de ser más baratos fomentamos la producción de artículos y géneros autóctonos.
Las casas en las que se juntan muchas personas, ¿Porque no compartimos la cena?, Además de no esclavizar a la de SIEMPRE, compartimos gastos y una experiencia gastronómica en la que juntar cada uno sus quehaceres dentro de la cocina.
No hace falta gastarse una barbaridad en un vino o un champagne, hay vinos, cavas, sidras, a módicos precios absolutamente espectaculares, y si insisto además cada uno tenemos algo de esto muy muy cerquita, buscar un poquito
Quizás a alguna/o se os ocurra algún truco o consejo más....bienvenidos sean todos, y FELICES FIESTAS.
lunes, 16 de diciembre de 2013
La impersonalidad de la cocina
La impersonalidad de la cocina es uno de los fallos más frecuentes con los que nos podemos encontrar.
A menudo las imperfecciones y las incongruencias en un bar, un restaurante, una cafetería, hacen desaparecer un negocio.
Cansado de ver como un chaval recién salido de escuela de hostelería hipoteca a sus padres por una aventura culinaria de la que se cansa enseguida, ya que es muy duro trabajar 12 horas diarias además de llevar un negocio.....por falta de formación, no entiendo en la cocina eso de ser autodidacta, lo siento no lo entiendo, soy así de cortito.
La impersonalidad es un hecho frecuente que ni siquiera se molestan muchos en disimular,
He visto cientos de negocios comenzar con una linea marcada, que si producto de temporada, que si cocina de mercado, que si cocina tradicional, que si cocina de "autor", este tema ya lo hablaremos....Pero sin duda alguna el que más se repite desgraciadamente y de forma muy desafortunada, es el "cocina tradicional con toque de autor".
Me da pavor cada vez que leo estas palabras, no entiendo que tiene de malo, o tenía, la cocina tradicional.
Fuimos unos poquitos los perseguidos y apestados durante una década por mantenernos firmes a un estilo de cocina a un cariño por lo natural, a un estilo de entender la cocina, a una PERSONALIDAD PROPIA.
Ahora, últimamente aquellos que nos trataban de apestados, vuelven a defender la cocina tradicional, vuelven al origen, vuelven ya que la crisis económica les empuja a ello.
Poco a poco abandonan y se deshacen de sus metilcelulosas de sus dextrinas y sus juegos de quimicefa, como si tuviesen una enfermedad contagiosa, como si les ardiese en la mano, como si volver al origen fuese retroceder....amigos quizás simplemente sea andar hacía el saber.
Leo con profunda pena en los periódicos como afirman que AHORA van a trabajar pensando en el comensal...¿En que pensaban antes?
No se quizás tengan razón mis amigos y sea un romántico que no me permite avanzar, o quizás simplemente estoy enamorado de mi trabajo y por eso tengo personalidad culinaria.
Sin acritud compañeros, no critico a nadie no soy quien para hacerlo, solo pido un poquito de personalidad, que la tenéis y mucha.
A menudo las imperfecciones y las incongruencias en un bar, un restaurante, una cafetería, hacen desaparecer un negocio.
Cansado de ver como un chaval recién salido de escuela de hostelería hipoteca a sus padres por una aventura culinaria de la que se cansa enseguida, ya que es muy duro trabajar 12 horas diarias además de llevar un negocio.....por falta de formación, no entiendo en la cocina eso de ser autodidacta, lo siento no lo entiendo, soy así de cortito.
La impersonalidad es un hecho frecuente que ni siquiera se molestan muchos en disimular,
He visto cientos de negocios comenzar con una linea marcada, que si producto de temporada, que si cocina de mercado, que si cocina tradicional, que si cocina de "autor", este tema ya lo hablaremos....Pero sin duda alguna el que más se repite desgraciadamente y de forma muy desafortunada, es el "cocina tradicional con toque de autor".
Me da pavor cada vez que leo estas palabras, no entiendo que tiene de malo, o tenía, la cocina tradicional.
Fuimos unos poquitos los perseguidos y apestados durante una década por mantenernos firmes a un estilo de cocina a un cariño por lo natural, a un estilo de entender la cocina, a una PERSONALIDAD PROPIA.
Ahora, últimamente aquellos que nos trataban de apestados, vuelven a defender la cocina tradicional, vuelven al origen, vuelven ya que la crisis económica les empuja a ello.
Poco a poco abandonan y se deshacen de sus metilcelulosas de sus dextrinas y sus juegos de quimicefa, como si tuviesen una enfermedad contagiosa, como si les ardiese en la mano, como si volver al origen fuese retroceder....amigos quizás simplemente sea andar hacía el saber.
Leo con profunda pena en los periódicos como afirman que AHORA van a trabajar pensando en el comensal...¿En que pensaban antes?
No se quizás tengan razón mis amigos y sea un romántico que no me permite avanzar, o quizás simplemente estoy enamorado de mi trabajo y por eso tengo personalidad culinaria.
Sin acritud compañeros, no critico a nadie no soy quien para hacerlo, solo pido un poquito de personalidad, que la tenéis y mucha.
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